Home Noticias Noticias Ultramaratones - Primera parte: Felicidad

Ultramaratones - Primera parte: Felicidad

Atención, abrir en una nueva ventana. PDFImprimirE-mail

Como es de costumbre, Juan Pablo de MundoRunning nos trae sus relatos de las carreras que ha realizado. En esta oportunidad nos habla de las ultramaratones que ha corrido... ¿¿Ultra que?? Si, ultramaratones... si recien te vienes enterando de lo que son las ultramaratones... bueno te contamos que en principio son carreras que van más alla de los 42K pero aun más allá de los kilometros son carreras que implican compañerismo, dedicación, amistad y es más como correr con una familia. Una vez que entras en este mundo, nada te saca de él...

A continuación los dejo con el relato, disfrútenlo.

Pasar más de siete horas corriendo en forma continua parece una locura, pero cada día son más las personas que desafiándose a sí mismos enfrentan este reto. El año 2011 quise partir con mi propia aventura en las ultramaratones, y aquí les cuento mi experiencia dividida en tres partes, mismo número de competencias de ultrafondo realizadas…

Primera parte: Felicidad

En diciembre del 2010 me enteré que se correrían 70K desde Lican Ray a Villarrica, en una competencia organizada por Olimpo Producciones. Ese año llevaba seis maratones acumulados, varios 21K y muchas corridas de 10 kilómetros registradas con mi cámara para publicar los videos en www.mundorunning.cl, el proyecto audiovisual que tiene como bandera de lucha el eslogan “Corremos contigo…”. Tomé contacto con la organización y logré inscribirme para mi primer desafío del año 2011. Hasta ese momento no tenía nada más que el cupo asegurado y, por supuesto, las ganas; Tuve que conseguirme desde las zapatillas hasta el alojamiento para poder participar. Gracias al apoyo de numerosas personas el 07 de enero de este año estaba recibiendo mi kit de competencia, rodeado de expertos en ultrafondo. A la mayoría los ubicaba de vista, por algún reportaje leído por ahí, alguna nota de televisión, pero jamás había cruzado palabra con ellos, salvo un par de deportistas. La verdad es que me sentía extraño, todos se conocían, hablaban, planificaban, reían… y yo, grababa con mi cámara. De hecho no tenía ni brújula para correr, elemento obligatorio para largar al día siguiente. Gracias a las gestiones de los pocos conocidos que tenía, un participante me prestó una brújula que tenía de reserva, era nada menos que Cristián García-Huidobro, uno de los pocos mortales en el mundo que ha llegado a la cumbre del Everest. Notable su simpleza, cercanía y carisma. Excelente deportista, grandísima persona.

Dormir se hizo difícil, estaba ansioso, con un poco de temor, revisaba la mochila, la ropa, los alimentos que llevaría, tomaba isotónico, volvía a revisar la mochila.

Amaneció pronto, y me dirigí al punto de partida, ya habían llegado algunos corredores y comencé a grabar. Confieso que al presionar REC en la cámara me tranquilizo, busco tomas especiales, expresiones en los corredores, ángulos novedosos para registrar lo que sucede. Pienso poco en la carrera y más en la imagen que grabo. Algunos corredores me miran extrañados al ver que estoy con número de competidor, mochila, y cámara. A la hora puntual se da el inicio de la competencia y todos comenzamos a correr, adelanto a la mayoría y los grabo desde distintos ángulos, vuelvo al grupo y comienzo a registrar el avance en forma individual, escucho desde atrás “y va a correr los 70 grabando???”, sonrío y avanzo. Corremos varios kilómetros por la ruta antes de desviarnos hacia el bosque de raíces, tres corredores van adelante, los alcanzo, grabo y los paso. Llego al bosque donde la naturaleza se muestra de manera espectacular, debemos sortear árboles en medio de la ruta, esquivar matorrales, avanzar por senderos estrechos… Eso es impagable, y comienzo a agradecer la oportunidad de ser parte de este grupo de afortunados.

Seguimos avanzando, cruzamos un río de lava volcánica, y nos metemos en un interminable camino de tierra que nos acompañará hasta pocos kilómetros antes de la meta. En este lugar comienzan a pasar los competidores de mountainbike que realizan el mismo circuito en sus bicicletas; “derecha”, “derecha”, “izquierda” gritan y pasan rapidísimo por nuestro lado. El único punto de abastecimiento de la carrera se encuentra en el kilómetro 50, donde hay líquido y frutas. Hasta ese punto llego sin problemas, con un poco de cansancio producto de las más de cinco horas de trote, pero entero. Ahí comienza una subida de cerca de dos kilómetros donde hay un retorno, para comenzar a bajar y enfilarse en los últimos tramos del recorrido, lo que me sirve para grabar a quienes vienen de vuelta y van primeros en la competencia. Estando en esa faena me detengo para registrar a una de las pocas mujeres que participa de los 70K, y me comienzan a dar calambres en ambas piernas. No sé qué cara debo haber puesto, pero dos corredores se detuvieron y me ayudaron a continuar, uno de ellos me dio plátano deshidratado, toda una revelación para mis escasos conocimientos de ultrafondo. Me recuperé de mis dolencias y seguí corriendo.

Cuando les comento que el camino de tierra es interminable, es porque se hace tremendamente largo, el calor de la tarde colabora a hacerlo más difícil y hasta el menor resalto se transforma en una pesadilla. Pasado el kilómetro sesenta tomamos nuevamente el pavimento, y acá el sol, deshidratación, hambre, cansancio y agotamiento te resienten paso a paso. La gente en las calles te grita, da ánimo, pero lo que uno solamente quiere es ver la meta y cruzarla pronto. Los carabineros dispuestos en cada calle del centro de Villarrica te estimulan a seguir corriendo, “falta poco, falta poco” me dicen y en la última recta diviso el arco de llegada. Nunca había disfrutado tanto esa imagen, 500 metros antes la alegría es incontenible por completar mi primer ultramatón, cruzo la meta en siete horas 52 minutos y me estrecho en un abrazo con Rodrigo Salas, de Olimpo Producciones, quien me entrega la medalla y camiseta de finalista; me felicita e invita a pasar a los puestos de masajes y alimentos, pero debo grabar a los que vienen llegando. Cruza la meta Fernando Valdivieso con su hijo en brazos, lo besa y levanta. Detengo la cámara y nos abrazamos fraternalmente, porque el esfuerzo de tantos kilómetros compartidos es el mismo para cada uno de los participantes. Se acercan más corredores para terminar el recorrido, levantan sus brazos, reciben su medalla y camiseta de finalistas, y luego de grabarlos, me abrazo con cada uno de ellos, orgullosos de haber completado los 70K.

La ceremonia de premiación para corredores y mountainbike se realizó en el gimnasio de Villarrica. En la oportunidad además de entregar las medallas a los mejores de cada categoría, se entregó el premio al equipo Solo Fondo de Temuco para participar en el Atacama Crossing, y se sorteaba una inscripción para el Rapa Nui Grand Trail 80K a realizarse en octubre de este año. Todos estábamos expectantes por el sorteo, bromeábamos con ser el ganador de los pasajes, y esperábamos que dijeran el número. De pronto Rodrigo Salas anuncia al favorecido, “el número 327, Juan Pablo Muñoz, de Mundo Running”, no lo podía creer, mi primer ultramaratón y con premio a Isla de Pascua. Me levanté de la mesa, y todos se pusieron de pie, abracé a cada uno de los corredores, me gritaban y levantaban los brazos como si todos nos hubiéramos ganado los pasajes, nos reíamos, yo saltaba, agitaba las manos agradeciéndoles su alegría, subo al escenario y los aplausos continúan, abrazo a Marcela Sarmiento y Rodrigo Salas, me entregan el certificado de ganador, comienzan a gritar “se lo merece, se lo merece”, les agradezco y bajo del escenario. No podía creerlo, todos reímos y abrazamos nuevamente… Ese momento, en el escenario, mirando a mis compañeros de kilómetros, esfuerzo y pasión, fue un momento de FELICIDAD.

Quisiera agradecer a todos quienes hicieron posible mi participación en estos 70K: Olimpo Producciones, Etonic, SportOne, Hostal Hofmann, Buses JetSur, Aguas Andinas, Marcela Sarmiento, Rodrigo Salas, Cristián Sieveking, Matías Anguita

Juan Pablo Muñoz, Periodista www.mundorunning.cl “Corremos contigo…”

Próxima entrega: FRUSTRACIÓN