Andrés Miller : 150 kilómetros cumplidos !
Lunes, 13 de Diciembre de 2010 00:31
Andrés Miller, Subgerente de Ventas de , se animó a participar de los 150 kilómetros de La Misión Race. Andrés no sólo logró completar el difícil trazado que obligó a abandonar a más de 140 corredores durante la competencia, sino que además, logró colocarse número 16 en la clasificación general de un total de 195 finalistas.
Digamos las cosas como son:
"No fui yo el que inicialmente quería ir a , fue mi amigo Jorge Palma el que prácticamente me obligó. Por lo tanto, a dos meses de la carrera, modificamos los entrenamientos para preparar los 150 Km de trekking con orientación (mapa y brújula, sin GPS) que esta carrera tiene. Villa La Angostura sería el escenario, cruzando por Puyehue, a 1 hora de la frontera, en Argentina.
Después de tomar avión hasta Puerto Montt y cruzar en auto hasta Villa La Angostura, llegamos a la Charla Técnica, el martes 30 de Noviembre en la Noche. La partida sería el miércoles 1 de diciembre a las 12:00. A plena luz del día, o mejor dicho, a plena lluvia y tormenta. Partió la Carrera !!
Comenzamos con una fila india de unos 500 corredores. Poco a poco fuimos ganando altura y recorrimos los primeros 20Km con lluvia, mucho viento, nieve y granizo. La orientación estaba muy fácil, pero el viento te botaba al suelo y los -10oC congelaban los huesos. Diría que es un lugar “a fondo”...las selvas muy tupidas, las cumbres muy inhóspitas. Así, todo muy bonito y exagerado.
La caravana se fue separando y con Jorge marcamos el PC1 en el lugar 60. Estábamos en el 10% más rápido, pero quedaban 130 Km aún...era sólo el comienzo. Posteriormente, la carrera seguía con 40Km de sendero boscoso, en terreno muy irregular y con una cumbre de 2.000 mts, para bajar nuevamente a los 700m de altura. Fue en esta etapa donde nos separamos con Jorge. Yo iba levemente más rápido, pero estaba seguro de que nos volveríamos a encontrar.
Al terminar ese tramo, todavía el cuerpo estaba “entero” y ya con 60Km de carrera, nos acercábamos a la mitad del recorrido, siendo las 01:00 del Jueves. Estábamos en el PC2 (camp 1) : un sándwich, cargar agua y en media hora ya estaba de vuelta en el sendero, mapa en mano. El siguiente track tenía 40 Km por senderos y cotas altas, pero sobre todo, mucha nieve y frío. Un “pequeño” error, me hizo andar 2 horas de más. Eso complicaba mis planes, pues eran las mismas 2 horas que pretendía dormir. Tuve que hacer un cambio de estrategia y continuar corriendo, sin descansar, para no alargar más la duración de la carrera. La verdad es que la cantidad de ríos y la oscuridad de la noche, me confundieron un poco y me llevaron a seguir “por oído” un río equivocado. Fueron 2 horas muy cansadoras y en vano, pero no podía desmoralizarme...aún faltaba mucho.
Cuando llegamos al control de paso obligado (CPO) de Mallín de las Nieblas (Km 80), nos enteramos que una modificación de la organización eliminaba una zona de mayor altura, pero determinaba un trazado más plano y más largo...mala cosa, pues finalmente terminamos corriendo 170 Km en vez de 150.
La caminata continuaba en un valle increíble, blanco por la nieve y con granizos que lo cubrían todo. Realmente impresionante el paisaje, aunque los pies estaban muy mojados debido al constante cruce de ríos y arroyos.
Así, llegué al PC3 (camp2), ubicado en el sector de Río Minero, casi en la desembocadura en el Lago Traful. Esa senda se hizo interminable. Y lo peor de todo, es que los siguientes 25 Km eran de regreso por el mismo camino. Sólo con el afán de no extender más el sufrimiento, apuré el paso y fui pasando a un par de competidores. Ya llevábamos más de 100Km y soñaba con llegar rápido a la meta. Estaba en el lugar 22 de la Carrera. Nada mal para alguien que sólo se conformaba con llegar a la meta....pero no era el minuto de cantar victoria. Quedaban los peores 50Km y siendo sincero, aún no sabía si sería capaz de lograrlo. Estaba agotado. El sendero, aunque muy bonito, era repetido y con el cansancio, tedioso. Muchos desniveles pequeños y muchos ríos que cruzar.
Los pies con barro y las ampollas comenzaban a aparecer. El último tramo se descomponía en un ascenso a 1.800 mts por un sendero abierto entre las quilas “a machetazo limpio”. Justo antes de comenzar a subir, me topé con Cristián García Huidobro (no el comediante, el andinista PRO), que recién iba camino al PC3 liderando su equipo. (le faltaba este tramo de ida y vuelta de 50Km). Nos dimos ánimo y cada uno continuó su camino. Después de un par de horas, ya estaba en el portezuelo lindo, rumbo a la cumbre del Cerro Newbery. Apurar el paso, me sirvió para alcanzar esa cumbre aún con la luz del segundo día, a las 21:30. Sólo quedaban 30 Km de bajada por estos curiosos senderos, que a la vez que bajan, suben y dan rodeos. El cansancio, me hizo ver algunas visiones y escuchar algunos ruidos, pero sabía que era normal en este tipo de situaciones...me lo tomé con humor. Es increíble las cosas que se piensan y se observan después de 2 días sin dormir. Y si se toma con humor, pasa a ser divertido...me entretuve.
Finalmente y después de 38:55:00 de carrera, crucé emocionado, la meta, en el lugar 16. Había valido la pena el esfuerzo. Y mi amigo Jorge lo hizo sólo un poco después. Cumplimos.
En definitiva una carrera increíble, muy cansadora, pero que recorre unos paisajes alucinantes y te lleva al límite de tus capacidades. Cada uno sabe hasta dónde puede llegar y es por eso, que la Misión, más que una carrera contra el resto, es una carrera contigo mismo, donde tu objetivo es darlo todo y hacerlo lo mejor posible. Sólo así puedes decir “Misión Cumplida”.
Por mi trabajo y mi vida, siempre he estado muy involucrado con los conceptos de Trabajo en Equipo aún en situaciones más extremas. Sin embargo, en esta carrera, como era una carrera Individual, experimenté una potente adaptación del Team Building...la Interdependencia para el cumplimiento de metas. Yo no era necesariamente amigo de los otros competidores, pero muchas veces en el trayecto, me junté con corredores para ser más eficiente el avance. Orientando juntos y mejorando el ritmo juntos. Cada uno daba lo mejor. Quizá ahora, ni nos reconoceríamos al vernos, pero en su minuto, sólo con el fin de hacer sinergía, trabajamos juntos. Interesante concepto. Un abrazo y nos vemos en La Misión 2011 ¡!
Andrés Miller.
Agradecimientos:
- A mi mujer, Sandra. Por apoyarme siempre y en todas.
- A mi amigo Jorge Palma, por animarme a participar.
- A Latitud 90, por el apoyo para competir en este tipo de Desafíos.